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  • San Eloy o San Eligio
    Pintura colonial mexicana sobre la orfebrería (Madrid)

PVP: 13.000€
Época: Siglo XVIII
Tamaño: 580 x 400 mm.
Técnica: Óleo sobre lienzo

Interesante óleo sobre lienzo con la imagen de San Eloy o San Eligio, patrón de los joyeros y orfebres representando una escena de labores orfebres en un taller mexicano. Este cuadro de escuela colonial hispanoamericana es de gran interés por su rareza y la iconografía de oficios que representa.

La obra presenta una original distribución en dos escenas superpuestas. La escena superior recoge la imagen de San Eloy, con los atributos propios de la iconografía del santo; hábito de obispo e implementos de orfebre, acompañado de una imagen de la que podría ser la mexicana Virgen de Guadalupe.

En la parte inferior del cuadro se representa su taller de orfebrería, con diversidad de artesanos trabajando, dentro de la más pura tradición pictórica de San Eloy. La mayoría de las representaciones que a lo largo de los siglos se han conservado de este santo recogen el taller donde trabajaba, con los utensilios propios de los plateros. Así se percibe en la tabla de Tadeo Gaddi (c.1370), conservada en el Museo del Prado, con el título “San Eloy en su taller de orfebre”; así como en las obras de Petrus Christus (1449), Niklaus Manuel (1484-1530), Hans Lev el viejo (1460-1507) o en la más interesante de las escenas de su vida en la capilla de Nuestra Señora de la Visitación en Crocq. Como punto de nexo entre ambas escenas encontramos la ventana, única referencia al exterior, que en ambos casos se encuentra ubicada en la parte superior derecha, con idéntica vista, referencia inequívoca de que la ubicación de ambos habitáculos es la misma.

San Eloy (588-660), el más reconocido orfebre en la Francia del siglo VIII, sería maestro de la Casa de Moneda del Rey Clotario II y también tesorero de su hijo Dagoberto I, antes de ser elegido Obispo de Noyon y de Tournay en 641. Entre los datos que conocemos de el, figura el hecho de que compraba la libertad de los esclavos de la época en su lucha por los derechos de los más débiles; se dice que muchos de estos esclavos terminaron trabajando en su taller de orfebrería. Esto se correspondería con la posible figura del esclavo que aparece en la escena inferior de la presente obra.

Por otra parte esta imagen del taller se encuadra dentro de la tradición colonial artística de la época, la pintura de castas, en la que se representan las distintas mezclas de razas propias del Nuevo Mundo, generalmente con un deseo de agradar al público europeo que reclamaba piezas en las que se percibiera el exotismo de las lejanas tierras.

En conjunto la obra se encuadra dentro de la más pura pintura colonial del momento, en la que confluyen la tradición europea de su iconografía, principalmente española, italiana y flamenca, como hemos visto en las obras mencionadas, con los elementos nativos, como la paleta cromática, la pintura de castas o la fórmula del arcángel y la Virgen.